La cama tendida, el libro que hojeabas la última vez, la ropa sigue planchada, el sombrero y la boina ya tienen un poco de polvo pero eso que más da... a nadie le han quedado tus zapatos.
La rasuradora y ese perfume que nunca abriste también te espera sobre la repisa, junto al cortauñas y al peine (que aún tiene algunos de tus cabellos).
Ella se encarga de que nada cambie, guarda tu recuerdo con fuerza. Sigue durmiendo en esa cama donde viste tus últimas horas y justo la noche que la visité soñó contigo... no me extraña, yo te sentí desde que llegué a casa.
En las fotos, las pertenencias de mi padre.
2 comentarios:
es tan difícil dejar ir...
un abrazo para ti... y mucho cariño para ella...
ssss que fuerte
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